Sonido, luz, imagen, movimiento y espacio: entrevista con Daniel Berman (parte 2).

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La semana pasada les presentamos la primera parte de esta entrevista con Daniel Berman, el artista encargado de la ilustración del cartel de la duodécima edición.

En esta segunda y última parte continuamos con la charla.
No se pierdan sus próximas exposiciones, este mes, en La Ceiba Gráfica y El Jardín de las Esculturas.

Seguimos pues…

DB

¿Qué buscas con tu obra?
_La búsqueda está en hacer una narrativa con imágenes y encontrar las potencialidades simbólicas del lenguaje visual.

A lo que aspiro es que con el tiempo pueda hacer una revisión de las cosas que he ido haciendo y poder encontrar ahí un discurso, una lógica, porque en el día a día me cuesta trabajo identificar lo que quiero decir, es un conjunto de información que es muy diversa y está muy mezclada y quizá ahora mismo es como cuando tratas de ver algo demasiado de cerca, que no lo entiendes del todo. Es como si te pegas un libro a la cara, no puedes ver bien las letras.
Entonces lo que espero es que con el tiempo y la distancia pueda leer lo que estoy haciendo y aclarar ese mensaje de fondo.

¿Te ha ocurrido que de repente ves algo que hiciste en el pasado y ahora te sientes ajeno, como si no fuera tuyo?
_Si, mucho, y por ahí daría otro consejo: no se casen con la idea de que todo lo que hacen es una obra de arte. No tengan miedo de tirar cosas y desechar ideas que no funcionan.
No hay necesidad de aferrarse tan fuertemente.

¿Qué otros proyectos tienes actualmente?
_Este mes estamos preparando una exposición colectiva para La Ceiba Gráfica. Se trata de una instalación que busca expandirse al exterior del edificio.

¿Y el INAH no se pone bravo de que rayen el edificio?
_No, por una razón importante: no se trata de rayarlo sino de intervenir temporalmente el edificio sin hacerlo.
No todo tiene que ser rayar.

Esta idea de cómo intervenir espacios y apropiarse de ellos de una manera sencilla y que al mismo tiempo en una semana pueda volver a estar como si nada hubiese ocurrido es algo que me interesa mucho.

¿Nunca se te ha antojado entrarle al mapping?
_Sí, pero nunca lo he hecho, no es fácil encontrar gente que lo haga.
Alguna vez utilicé el Tag Tool, que es algo similar, mapping rústico digamos.
En este caso de La Ceiba se trata de utilizar iluminación, sonido y principalmente se trata de pensar cómo un proceso gráfico lo podemos desdoblar y llevar a una idea de instalación/intervención.

Otras de las actividades para este mes es la presentación el 27 de mayo en el Jardín de las Esculturas del proyecto Comale, que tengo con mi pareja Lucía Prudencio.

Lo presentamos hace 3 años en el D.F. y San Miguel de Allende y ahora lo trajimos a Xalapa.
Se trata de una instalación hecha a partir de comales de barro que se producen en Chiltoyac, un pueblo cercano a Xalapa.

También tienen el taller de tipos móviles en La Ceiba Gráfica…
_Sí, es algo muy reciente, con lo que aprendí lo básico de la impresión tipográfica y con lo que estoy explorando.

Sigue siendo el lenguaje del grabado, pero con otras características muy específicas.

Hay muchas cosas pendientes: animación, más piezas interactivas como Gonzo, todo enfocado en generar ambientes, en darle formas a un discurso que involucra muchas disciplinas. Todo parte del dibujo pero mi intención es apropiarme de los espacios y transformarlos mediante la combinación de sonido, luz, imagen, movimiento y el espacio mismo.

Todavía no lo logro al 100% como me lo imagino, pero es un proceso gradual.

Sonido, luz, imagen, movimiento y espacio: estas serían las palabras clave en la visión más ambiciosa que tengo de lo que hago.

Las pinturas, los dibujos, son parte de una idea más amplia para generar una experiencia más integral y poder a través de ella afectar a la gente.

Suena como a luchar contra algo que se está perdiendo: la capacidad de asombro, de ver lo que pasa a tu alrededor, incluso aunque no te asombre.

Me parece preocupante que de repente la gente no voltea a ver lo que pasa a su lado, no sé si por que no lo ve, por timidez, porque tienen miedo a mostrar alguna reacción o por una combinación de todas. Pero parece que está mal visto detenerte a observar qué es lo que pasa a tu alrededor.

Encontrarte con algo que rompa tus esquemas es algo muy interesante. Se trata de algo muy lúdico y que además favorece el desarrollo de la inteligencia en último término: el estar alerta de tu entorno y analizarlo es algo que no se debería perder.

Para mi, como espectador, tu trabajo siempre es una sorpresa: nunca sabes con qué te vas a encontrar la próxima vez… puede ser un plato de barro de Chiltoyac, o un túnel en el centro de la ciudad, una intervención en un muro perdido por ahí.
Me parece un aspecto tremendamente interesante y que crea una expectativa que enriquece mucho tu obra.
_Creo que todo eso es parte de un proceso que está en movimiento, este proceso de darle forma a mi visión de autor es algo que está girando. Entonces en esas vueltas que va dando mi propio proceso van apareciendo cosas.
Mi trabajo ahora es cómo identificar los puntos altos de esto que va saliendo, cómo unificarlos y cómo hacerlo más contundente.
Mi intención es realmente afectar al espectador: asustarlo, hacerlo reir… abarcar un espectro amplio de sensaciones.

Últimamente he pensado en que trato de asustar con las imágenes, pero también hay otras cosas donde busco imágenes donde pueda ser más tierno o poder acercarme a una broma, pero el punto es cómo lograr que la gente que vea algo se involucre y tenga un impacto real, físico, emocional.
En esa búsqueda ando… tal vez ese es el asunto del arte: lograr tocar fibras sensibles del espectador, generar repulsión o atracción o algo.

Que además son reacciones inmediatas y que idealmente no requieren que tengas una preparación, que hayas ido a la escuela a estudiar para que ocurran…
_Eso es algo que he buscado mucho, pensando desde el punto de vista de la familia. En mi familia no hay más gente que se haya dedicado al arte y son muy cercanos a mi.

Entonces una preocupación es cómo mantener el contacto con esta gente, cómo no hacer una brecha entre la gente que no sabe de arte y los que sí, cómo hacer para que mi discurso esté metido en la esfera de lo que se considera arte, que en algún momento algún teórico pueda leerlo e interpretar cosas que se relacionan a cuestiones muy concretas y al mismo tiempo cómo hacer para que esas cosas puedan incidir en Poncho mi primo, que es un pinche vato que se va a cagar de risa si me pongo a hablar así como estoy hablando, entonces ese es uno de los retos, lograr tener un espectro así de amplio.

Porque pasa mucho, a veces lo que se hace suele estar muy enfocado, ya sea hacia otros artistas, el curador o quien yo quiero que me consuma… y sí me interesa eso, que alguien que esté capacitado para interpretarlo pueda ver cosas más intrincadas en lo que hago pero al mismo tiempo poder hablarle a la gente de a pie, que no tenga esta preparación.

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Me recordó algo relacionado con la música, que es una de las artes que provocan reacciones más inmediatas: escuchas algo y prácticamente al instante puedes decir si te gusta o no.

Específicamente me acordaba de un grupo de compositores que más bien se dedican a la matemática, a lanzarse mensajes que sólo ellos pueden leer y parece que escriben por y para ellos (increíble, en los tiempos del Whatsapp), pero jamás me he topado a nadie con el estéreo a tope como el de los vecinos que escuchamos ahora mismo, pero que en lugar de reguetón esté sonando sus piezas.

Me parece un quehacer que representa una fractura total con su entorno, como una especie de club de golf artístico.
_Justamente cuando te decía que no me considero un grabador ortodoxo iba en este camino, me refería a que no me interesa que lo que hago como grabado sea algo que solamente pueda apreciarlo alguien que haga grabado.

Busco que mi acercamiento a esas técnicas sea muy plural o democrático si quieres. La manera en que me acerco debe ser intuitiva, haciendo conciencia de dónde vengo, que soy una persona que se metió al asunto del arte casi por accidente, entonces tener conciencia de eso me hace seguir pensando en la gente que no hace arte y que nunca va a leer de arte…

Y a lo mejor le puedes cambiar a alguien la vida, le puedes acercar de esa manera las artes…
_A lo mejor. Yo me doy cuenta cuando platico con gente que no tiene nada que ver, pero que son cercanos, subo cosas y muchas veces escuchas “Está muy loco. Está muy loco. Está muy loco”

¿Es lo que más escuchas?
_Sí, “está muy loco”, “da miedo”, “está muy raro” o “está muy mariguano” eso también lo escucho mucho.
(Risas)

En las exposiciones y otras actividades, ¿buscas tener retroalimentación, abrir el diálogo más directo?
_Sí me interesa, pero muchas veces después de montar una exposición me ausento bastante. Quizá en la inauguración llego a hablar con la gente y me dicen cosas, pero no tengo muy claro qué es lo que más atrae a la gente. Me gustaría saberlo porque me ayudaría a tener mejores ingresos probablemente, pero no tengo claro porque a veces subo una cosa y gusta mucho, luego subo otra que era más importante para mi y no gusta tanto, sería bueno saberlo, por curiosidad y para fines prácticos también, funcionaría para hacer más piezas que sé que se van a vender.

El otro día escuchaba discos de Espinetta… no sé mucho de su historia, pero algo que me gusta de él es que tiene montones de discos, entre ellos algunos que eran extremadamente populares, casi Lucerito haz de cuenta, pero a la vez con el tiempo iba cambiando y tiene cosas muy elaboradas.
Hay mucho ejemplos de gente que hace esas cosas, pero el poder hacer cosas que tienen un impacto comercial sin casarte con eso, poder echar por tierra algo aún sabiendo que podría no tener el éxito que ya tuviste es algo muy interesante.

Esto nos lleva a otro más de tus proyectos: las playeras Suavecito, que me parece que es la búsqueda de un soporte que sea popular, utilitario. ¿Cómo les ha ido con la marca?_Bastante bien. De momento no hemos hecho mucho más porque me detuvo un poco el quererlo hacer de forma más organizada, pero las veces que lo sacamos a la calle tiene buen recibimiento.

Se trata de la búsqueda de generar cosas que sean más accesibles a un público general, que no haya necesidad de buscarle un discurso. Algo sencillo, algo que sea utilitario pero a la vez tenga identidad y que formalmente estés dando algo de calidad.
Suavecito es una de esas salidas populares.

Suena como a hackear lo masivo a través del arte…
_Ándale, es algo que está con un pie en lo popular pero que también tiene muy marcada su raíz artesanal y de autor.

¿Cuándo empezaron con Suavecito?
_Lo primero lo hice hace varios años, yo creo cuando todavía iba en la escuela, y eran impresiones digitales, transfers.
Empezamos a hacerlo de nuevo, ahora con Lucía, desde hace unos 2 años.

¿Cómo ha sido la experiencia de Suavecito en Fin de Mercadito?
_Muy buena, ahí es donde lo hemos sacado. Suavecito no sale en otro lado.
A raíz de que comenzamos a ir fue que abrimos su Facebook, porque nos dimos cuenta que nos fue muy bien. Entonces, Fin de Mercadito es un gran foro para Suavecito, donde se mueve.

¿La han llevado a otros bazares?
_No. Alguna vez llevamos a Oaxaca pero no nos fue tan bien, no sé por qué.

Si tuvieras la capacidad de cambiar en este momento algo en la ciudad, en el país o en el mundo ¿qué cambiarías?
_¿Ahorita mismo, y que funcionara? El sistema político tan retorcido y sucio en el que vivimos, es una dinámica que me parece que está más que comprobado que ya caducó su pertinencia en la realidad que vivimos. Aquí y en todo el planeta.

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