Bordando el camino: Entrevista con Florula.

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Hace unos días tuvimos una agradable conversación vía Skype (y cuando éste falló, por el viejo y olvidado teléfono fijo) con Elidé, la mente maestra detrás de Florula, quien nos visitó en la duodécima edición para impartir el taller de Bordado básico aplicado a la ilustración.
Los orígenes de Florula, de dónde viene, hacia dónde va… todo esto y más.

Nombre: Elidé Rangel.
Edad: 28 años.
Procedencia: Distrito Federal.
Estudios: Diseñadora y comunicadora visual / Escuela de Artes Plásticas, U.N.A.M.

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¿Cómo, cuándo y por qué nace Florula?
_Creo que fue cuando estaba en la carrera, que hubo un auge de blogs en varios sitios, recuerdo específicamente España con mucho movimiento de empresas hand-made y comencé a observar mucho de lo que se hacía en este mundito creativo.
De pronto me di cuenta de que al terminar la carrera me quería dedicar a esto, además porque nunca me visualicé trabajando para alguien más. No por ser muy acá, sino porque mi visión del diseño no era tan técnica y cuadrada, en parte porque en un inicio tampoco era muy amiga de trabajar en la compu, aunque ahora mismo es una herramienta importante y también disfruto mucho diseñar digitalmente.

En el nacimiento de Florula también se vieron involucrados otros factores. Desde la experimentación personal de trasladar a la tela los diseños propios, hasta algunos más mundanos como la necesidad de elaborar algún regalo para alguien o ganar un poco de dinero en mis épocas estudiantiles.
Mis piezas tuvieron una buena recepción desde un inicio y la gente comenzó a pedirlas. Ahí fue cuando me planteé dedicarme a esto y finalmente lo hice de tiempo completo desde hace 3 años.


Hablando sobre España y su influencia en Florula, hace un tiempo leía un artículo que mencionaba los efectos positivos de la crisis económica europea sobre la creatividad en ese país: cómo ha tenido un efecto inesperado, estimulando a colectivos, individuos y demás para ser más activos…
_Mi primer acercamiento a este mundo fue a través de muchos blogs españoles, donde comenzaron a salir cosas muy interesantes. Creo que por eso ahora voy para allá, porque es justo como dices, la necesidad generó un movimiento importante, y me encontré con proyectos muy inspiradores.

Para Fin de Mercadito España también es una fuente de inspiración. Seguimos de cerca muchos proyectos que están haciendo cosas importantes para mejorar las cosas, en ámbitos muy variados. Es un lugar que definitivamente hay que tener en observación.

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Remontándonos a los inicios, ¿cómo ha sido el camino para echar a andar Florula?
_¡Ah! ha sido un proceso bastante largo que ha requerido mucha paciencia, en el que han habido muchos cuestionamientos, a veces avanzando un poquito para luego retroceder algunos pasos, con cambios de dirección.
Es difícil porque no tienes un camino trazado, como ocurre cuando tienes un trabajo digamos «estable» en el que pueden haber tareas y objetivos muy claros que tienes que cumplir en un determinado tiempo y cada quincena está tu cheque. Aquí no, se trata de un compromiso de 24 horas en el que tú tienes que ponerte tus objetivos, muchas veces sin saber si son los mejores sino hasta el momento que se han cumplido y lo evalúas en retrospectiva.
Tienes que tomar tus decisiones, hacer tu lista de cosas por hacer… es bastante complicado pero a la vez muy satisfactorio y te da muchísima libertad, principalmente creativa más que de horarios, pero tienes que ser súper disciplinado para que salgan bien las cosas. Creo que he sido la jefa más intensa y exigente que he tenido hasta ahora, justamente por eso, porque depende de ti y nadie te va a poner tiempos de entrega ni decirte hasta dónde vas a llegar ni nada, la disciplina es indispensable.

En otra etapa trabajé para una empresa y muy pronto me di cuenta que no era mi camino. Allí aprendí a valorar el poder crear lo que yo quisiera, cuando yo quisiera, en el estilo que yo quisiera y que la gente reconozca tu trabajo, porque en una empresa es algo que difícilmente ocurre: eres un número más en una nómina, sin tener grandes alcances. No me quejo, pues se trataba de diseño, pero la libertad creativa me estaba esperando allá afuera.

Afortunadamente he contado con el apoyo de mucha gente, desde familia y amigos hasta instituciones, lo que facilita las cosas y permite que pueda disfrutar un poco más el camino.

 

El tener un estilo propio, ser reconocido por tu trabajo es tal vez la faceta más importante y disfrutable, pero el forjar una marca como Florula seguramente te enfrenta a cuestiones más mundanas y no tan gratas como es todo el aspecto de planeación, hacer números, el tema fiscal… ¿Has tenido asesoría para cubrir estos puntos o lo has hecho todo tú solita?
_La cuestion económica ha sido un poco compleja pues la he hecho por mi misma de forma un tanto rudimentaria.
En la parte fiscal lo he hecho apoyándome en consejos de mis amigos así como llamando y visitando muchas veces el SAT. Debo decir que pese a todos sus detalles, el SAT ofrece muchos recursos para que la gente pague sus impuestos mediante modelos muy sencillos, relativamente fáciles de entender y llevar.

En cuanto al registro de marca sí busqué asesoría total y dejé el proceso en manos de especialistas pues sentí que era muy engorroso y difícil poder clasificar mi actividad en el IMPI. Del registro de autor, que comprende las colecciones o los diseños, ya me encargo yo, pero es bastante más sencillo.

El blog es otra de las cosas de las que me he encargado por completo, igual preguntando a amigos y viendo tutoriales. El sitio web lo diseñé pero me ayudaron con la programación, gestiones de hosting y dominio.
Son muchas cosas de las que ocuparse, que igual al iniciar un proyecto no te das cuenta pero son todas necesarias, así que, resumiendo, ha sido un  trabajo en equipo en ciertos aspectos y personal en otros, lo que lo ha hecho muy interesante.

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Florula se mueve por bazares, tienda en línea… ¿en qué formato te sientes más cómoda y por qué?
_Pues esa parte ha sido otra búsqueda también: las ventas, que no siempre son algo muy sencillo. Lo normal es que tú quieres hacer algo creativo pero no sabes cómo venderlo y más cuando se trata de algo que está completamente hecho a mano, que suele tomar mucho tiempo en su elaboración.
Por ejemplo, antes tenía únicamente las piezas y no intervenía ningún otro material o soporte, entonces sacaba una colección cada mucho tiempo, porque además todo quería hacerlo yo misma ya que era parte de la idea fundamental de la marca, entonces ha sido estar probando en diferentes momentos y lugares.

Me di cuenta que para participar en los bazares tenía que dedicar mucho más esfuerzo a la producción y apostarle a ciertos productos que fueran más funcionales,  por ejemplo playeras, cojines, cases para celular y similares.
La verdad es que los bazares han sido un gran lugar para exponer mi trabajo, yo lo veo más por ese lado. Obviamente sí me interesa mucho recuperar por lo menos la inversión del bazar, pero ha sido mucho mejor la experiencia de poder mostrar mi trabajo y explicarle a la gente qué es lo que hago, por qué lo hago, por qué son colecciones y en qué me inspiro. Aprovecho ese momento para poder hablar un poco del trabajo y que la gente se identifique más con la marca.

Ahora mismo, en el Distrito Federal hubo un boom y ya hay muchos bazares, tal vez demasiados, pero cuando comencé a ir habían dos o tres que eran famosos. Actualmente los encuentras por todos sitios y prácticamente cada fin de semana. Hasta cierto punto creo que es algo positivo porque se propaga esta cultura del diseño mexicano e independiente, pero también puede afectar a proyectos como Florula en el aspecto de que, al tratarse de piezas hechas a mano, la diferencia de precios con otros productos puede ser muy marcada y la competencia se complica.

He dejado de asistir a bazares por temporadas porque mi modelo de producción no está enfocado en el volumen. Existen marcas que se dedican exclusivamente a bazares y planean su producción de acuerdo a este objetivo, pero mi inquietud me lleva a moverme por varios lugares y probar diferentes modelos, así que después de ese boom que mencionaba sentí que no estaba tanto para bazares,  me salí un poco y aproveché para echar a andar la tienda en línea que también ha sido un muy buen experimento, aunque siento que la gente todavía no está muy acostumbrada a comprar en línea, sino que les gusta más ver físicamente las cosas que van a comprar.
De todas formas sí es muy importante tener tu tienda en línea y dedicar una parte del stock a ella para que la gente pueda adquirir tus piezas por este medio, entonces tengo mi tienda en Kichink! que es una plataforma para México, todavía no he entrado a vender al extranjero pues siento que algunas de las tiendas en línea como Etsy son más complejas.

También he probado dejando piezas en algunos puntos de venta en lugares muy concurridos de Ciudad de México, lo que te da una exposición importante, aunque ese modelo también requiere una planeación especial pues lo normal es dejar las piezas a consignación y al darse una venta hay que dar una comisión a la tienda que, o bien encarece de forma importante el producto o te obliga a bajar el precio muchísimo para que tras incluir ese porcentaje las piezas no suban mucho de precio.


A lo mejor de los tres modelos que comentamos, es el que tiene más inconvenientes por estos ajustes tan grandes de los precios que se tienen que hacer…

_Yo empecé dejando mis productos en una tienda, pero después los porcentajes comenzaron a subir y dejó de funcionar.
Ahora lo he retomado porque me conviene colocar ciertas piezas muy específicas cuyo precio puede llegar a ser demasiado alto para los bazares y que no se mueven mucho en la tienda en línea, por lo que la única opción son las tiendas.

También está el factor aleatorio: hace un tiempo saqué una línea de playeras pensada para ser vendida en la tienda en línea pero finalmente se movió mucho mejor en tienda física… en resumen creo que siempre es un albur. Yo todavía no entiendo muy bien el comportamiento de los clientes y me sigo sorprendiendo porque a veces una pieza que pensarías que le interesaría, digamos, a una señora termina comprándola un niño de preparatoria. Es muy raro, pero hay que seguir probando y le apuesto mucho a la comunicación directa en la que conectas con la gente, así conocen de viva voz de lo que se trata Florula y se crea un vínculo muy bonito que hace que siempre quieran más, incluso de forma no muy específica sino cualquier cosa nacida en el proyecto, y quieren ser parte de él. Esta es una de las mayores satisfacciones y logros que puedo ver, es increíble.

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Hasta ahora hemos hablado de la parte más comercial, pero ¿has tenido exposiciones más formales de tu trabajo?
_Sí, y es otro aspecto muy importante. Yo soy ilustradora y justo leía un artículo hace poco que considera la ilustración como algo que se encuentra a medio camino entre el arte y el diseño, pues tiene la capacidad de comunicar mucho a la vez que es sumamente estético, que puede tener fines netamente artísticos.
Tras leerlo entendí por qué siempre estuve rondando entre estos dos caminos.


Lo que me gusta es ilustrar, aunque nunca me he considerado gran dibujante, pero la ilustración como proceso me parece increíble. Desde el principio fue importante para mi que la gente no considerara a Florula como una marca de cositas, sino que se entendiera que las colecciones tienen un sentido, un concepto, ahí tuve que batallar un poquito para dejarlo claro, pero tu proceso también te va acercando con el público que justamente entiende de qué se trata todo. Algo que me ayudó mucho en este sentido fue el subrayar que se trata de piezas que son parte de una colección.

Comencé haciendo ilustración textil sin saber precisamente de qué se trataba, pero siempre con la idea de llevar a un plano más tridimensional mis diseños. Con el tiempo fui conociendo mucha gente que me sirvió de inspiración, una de ellas es Gimena Romero, que es grabadora de formación pero se dedica al bordado y a la ilustración textil mediante unos métodos muy bien establecidos y fundamentados. Estuve trabajando con ella, la conocí y la relación fue increíble, y a partir de este contacto comencé a perfeccionar más mis procesos.
Después de esto participé en una exposición con varios amigos diseñadores, un 2 de noviembre, que se enfocaba en la muerte. Como traía todo este trabajo fresco, aproveché  para aventarme de lleno a trabajar con la tela, a pesar de que existía la posibilidad de utilizar otros soportes tal vez más cómodos, como la ilustración digital.
A partir de entonces seguí trabajando con Gimena, tomé un taller de ilustración textil más formal del que salieron tres piezas que envié para participar en la convocatoria del Catálogo Iberoamericano de Ilustración y fueron expuestas en la muestra de su estudio.
Más adelante fui invitada, también por Gimena, para enviar unas piezas a la presentación de El Esquinista, libro de cuentos de Laia Jufresa, escritora mexicana radicada en ese entonces en Madrid, y que invitó a amigos suyos ilustradores para trabajar en este libro.

De las primeras cosas que hice fuera fue participar en la convocatoria de Schmancy Toys, que es una tienda de juguetes de autor en Seattle, para participar en el showroom anual Plush You!, lo que también sirvió para darle ese caracter diferente a mi marca del que hablábamos anteriormente.

 

Pasemos ahora a otra faceta también importante de Florula: los talleres. ¿Cuándo comenzaste con ellos, qué significan para ti y qué le dan a Florula?
_Yo me acerqué al bordado por la necesidad de resolver algunas piezas, y mi mejor amiga me regaló un libro que se llama La Biblia del Bordado. Ahí empecé a aprender mis primeras puntadas, justamente para buscar que mis piezas tuvieran un trabajo más fino y elaborado.
También tomé un taller sobre el bordado y su papel en el arte contemporáneo que me permitió, además de aprender más técnica, ver esta otra faceta del bordado que está siendo muy utilizada en la ilustración y en el arte.

A partir de entonces me fui especializando en el bordado como medio para plasmar la ilustración, lo que se vio reflejado en mis colecciones. Con el paso del tiempo, muchas personas comenzaron a preguntarme si daba talleres. En un principio les respondía que no, que yo sabía un poquito y estaba aprendiendo, hasta que llegó el punto en que pensé que si la gente lo estaba pidiendo no había razón para no darlo.

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A lo mejor no tenga “las credenciales” porque he sido muy autodidacta, pero a final de cuentas creo que es muy bonito transmitir lo que haces. Es otro canal por el que conoces mucha gente y es una actividad que me encanta: tenerlas en mi estudio, hacer dinámicas y acercarlas a la ilustración aunque sea de forma básica, ir más allá de resolver sus proyectos personales o cosas muy puntuales para darles un panorama más amplio.

En un principio eran grupos pequeños, pero poco a poco se han vuelto más numerosos. Es muy bonito porque ha sido un proceso de enfrentar mis propios miedos: pensaba que iba a ser complicado explicarme, que a lo mejor no tenía la capacitación necesaria para impartir talleres, pero me alegro de haber dado ese paso porque es un canal para compartir cosas en ambos sentidos, también he aprendido muchas cosas de mis alumnas. Es una forma de convivir y aportarles algo, además de una fuente de ingreso importante para la continuidad del proyecto.

 

¿Qué es lo más curioso o lo más bonito que te ha pasado impartiendo un taller?
_Muchas cosas… la experiencia de Xalapa fue increíble: esto de estar en otro lado dando mi taller es una de las cosas más chidas y de los grandes logros de este año.
Poder moverme a otra ciudad, conocer a tanta gente, y además ser recibida de forma increíble. Las chicas estaban súper contentas, agradecidas, y después me han estado enviando fotografías de sus trabajos ya terminados, porque se clavaron mucho. Ya hicimos un grupo en Facebook en el que mantenemos el contacto. Me llena mucho compartir.

 

¿Fue la primera vez que llevaste tu taller fuera de Ciudad de México?
_Sí.


Los comentarios que recibimos en las encuestas de evaluación del taller fueron todas muy positivas. Nos sorprendió un poco que no se inscribieran más personas relacionadas con el diseño o ilustradores, que hay muy buenos en la ciudad, y también que vinieran alumnas de otras ciudades, incluso no tan cercanas.
_Sí, a veces es raro como se comporta el público de los talleres. Nunca sabes qué te va a llegar, puede ser gente de prácticamente cualquier formación, pero eso justamente es uno de los aspectos más padres, que puedes acercar esto a gente que no tiene nada que ver o jamás ha ensartado una aguja en su vida y que se den cuenta que el bordado no es algo tan difícil como podría pensarse.


Según parece, Florula se está convirtiendo al nomadismo. La visita a Fin de Mercadito pudo ser la primer prueba de otros viajes más grandes. Cuéntanos un poco de lo que está por venir.
_Sí, justamente. El siguiente paso es España, que como ya mencionaba es cuna de proyectos muy inspiradores. He tenido siempre muchas ganas de ir pero por una u otra razón no se había dado hasta ahora, que apliqué para algunas becas y fui aceptada en el Istituto Europeo di Diseño, en Madrid, para un programa que aunque no llega a ser una maestría, pues es únicamente de 9 meses, es muy interesante porque voy a aprender las técnicas de ilustración para hacer diseño de patrones de costura.

Toda esta parte de los estampados me encanta porque tiene mucho tiempo que he querido hacer mis propias telas y ahora voy a aprender técnicas de estampación manuales y digitales, así como también de bordado y tejeduría, tanto manual como industrialmente. Es un programa muy completo que obviamente me interesa mucho porque también está completamente enfocado a lo que hago.

Además, aprenderé técnicas para llevar mis diseños a otras superficies como cerámica, madera, vidrio, papel, con lo que las posibilidades se multiplican.
Las chicas que organizan este posgrado también tienen una marca y su tiendita en Barcelona, entonces incluyen esta visión empresarial de que todo lo que aprendes puede ser usado para echar a andar tu proyecto de vida, así que es perfecto.

Buscando la manera de solventar este viaje, que no es nada barato, he estado aplicando para algunas becas y también mediante Fondeadora con el Florula Tour, una campaña muy exitosa que rebasó su meta, ofreciendo una serie de recompensas muy atractivas para los fondeadores. El objetivo principal del Florula Tour es involucrarlos en esto y hacerlos sentir de que viajan conmigo, que me hacen compañía y el vínculo que tenemos no se pierda.

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Posiblemente estemos en el inicio de algo que marcará a Florula y podría llevarla a un modo de vida que suena ideal (al menos para mi), que es el de poder viajar llevando tu conocimiento y tomando experiencias por todas partes.

Me recordó el contacto que tuvimos el año pasado con Javier Simón Cuello, diseñador argentino de apps que recorrió Latinoamérica dando talleres con su proyecto Diseño en Viaje y visitó Xalapa.

Su historia (que pronto podrán conocer en este blog) es muy especial porque de pronto se cansó de trabajar para grandes empresas, echó sus cosas en una mochila y se dedicó a vencer sus miedos y recorrer el mundo compartiendo su conocimiento, a la par que llevaba su blog en el que nos hacía parte del viaje a los lectores, entonces puede ser una manera muy bonita de compartir, aprender, inspirarse y vivir que le deseamos a Florula.
_Muchas gracias, ojalá que sí, es una gran oportunidad de aprender en muchos sentidos, no únicamente en el estrictamente académico sino de todas las experiencias, los distintos proyectos que puedes encontrar, la gente y de compartirlo. Además, ahora que tenemos tantas plataformas y medios para hacer redes en todos lados y esparcir lo que uno sabe prácticamente en cualquier lugar del mundo, moverte.

España es muy especial porque la mayoría de los proyectos que me han inspirado están allí, especialmente en Barcelona, y los he ido contactando para avisarles que estaré pronto por allá. Todos me han dado una pre-bienvenida estupenda, invitándome a visitarlos.

Para mi es increíble que gente que yo admiro mucho sea tan accesible y amable, y que a final de cuentas por conocer tan a fondo su trabajo no los siento como extraños, a pesar de que nos hayamos escrito tres veces en la vida.

No dudo que de estas pláticas y contactos directos vengan un montón de enseñanzas.


Por todo lo que nos cuentas, el Florula Tour más que interferir en el ritmo que llevas, o en el contacto con las personas que creen en el proyecto, podría ser algo que podría enriquecer mucho el blog, por ejemplo.
_Sí, claro, parar Florula nunca fue una opción parar, sino más bien involucrarla en todo este proceso desde el principio. A fin de cuentas lo que voy a estudiar es algo totalmente congruente con lo que estoy haciendo, así que seguro saldrán muchos contenidos y dinámicas nuevas e interesantes para compartir con mi público aquí en México y hacerlos sentir que están de viaje conmigo.

Vamos a ir cerrando la entrevista. No sé si se quedó algo en el tintero que quieras compartir para finalizarla.
_Primero que nada agradecer a todas las personas que han apoyado el fondeo, mil gracias por involucrarse de esa manera tan bonita y ayudarnos a conseguirlo.
Gracias a ustedes por el espacio para poder platicar de lo que hago.

Los invito a que conozcan Florula y si le gusta el proyecto, lo apoyen.